Como
siempre recorría el largo camino hacia su destino. Con la fuerza de la juventud
soportaba el riguroso tratamiento que le ayudaba a combatir su enfermedad. La
esperanza y las ganas de vivir brotaban de su alma y envolvían su entorno...
Pero ahora aquel trayecto es de otros, de los que quedan. El cambió su
cotidiano destino por uno inevitable, obligatorio, tal vez necesario. Ya tomó
el camino más largo de todos, el que liga lo breve y lo eterno, lo malo y lo
bueno. Finalmente ese era su destino.
a mi hermano...
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