BENJAMIN


Nervioso ingresé sumergido entre gritos. Falta poco dijeron  y yo afirmé sus manos. ¡Ahí viene, Ahí viene!, agregó otra. No dije nada. Vi su cabeza, me temblaron las piernas y mis ojos se humedecieron. No dije nada. Salió por completo, envuelto en raros tonos. Su llanto paralizó mi vida por un instante. Creí morir y renacer a la vez. Todas opinaban, mas yo no dije nada. Mi mujer aún soportaba el dolor, porque su alegría era más grande. Alguien preguntó ¿y cómo se va a llamar?, entonces dije: Benjamín.-

a mi hijo...

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