Solo faltaba la casa de la abuelita del pasaje y acabaría su tour. Ella lo recibió amablemente y puso en su canasta un bulto envuelto en servilletas. Sin abrirlo se fue a casa. Feliz comenzó a contar los dulces que había recolectado, pero su cara se transformo al notar que entre las servilletas venían tres papas crudas; una pelada; otra a medio pelar y la tercera con toda la cáscara.-
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